En realidad no tiene ninguna ciencia jugar al bingo, es uno de los juegos de azar más sencillos que existen. Hasta un mono podría acabar jugando.

Tampoco existe una reglamentación específica, salvo en determinadas salas que sean un poco especiales. Por eso nunca está de más enterarse de las normas en cada sala a la que uno vaya o página en la que decida jugar.

Se puede jugar con uno o varios cartones al mismo tiempo. Vas marcando los números que vayan saliendo y que tengas en tus cartones. Hasta que con suerte acabes tachando todos los números de un cartón y entonces sabrás que tendrás un BINGOOOO.

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